¿Te sientes fuera de lugar con ciertas normas sociales? ¡Yo también!

Experiencia
10/05/2020 05:06 pm

Este primer capítulo del podcast tenía muchas ganas de abordarlo. 


No te voy a mentir, sí le di muchas vueltas a cuál quería yo que fuera ESE primer capítulo. Al final me di cuenta de que sin duda este tema es uno de los que más resuena conmigo. 

No sé si considerarme una mujer rebelde, pero sin duda puedo decir que no me gustan las reglas. No crecí en una casa llena de reglas. Ya que como te platiqué en el artículo del piloto, yo crecí con muchas libertades. Te pongo un ejemplo. Cuando yo ya tenía edad de salir con mis amigas o con mi novio mi hora de llegada siempre fueron las dos de la mañana. Y yo siempre respeté esa regla. Si yo iba a llegar a mi casa, sabía que el límite eran las dos. Nunca fallé.

Gracias a ello, me fui ganando más y más libertades. Por lo que nunca me fue necesario realmente “pedir permiso” o “seguir” reglas como tal. Por eso siempre me ha resultado complejo aceptar que en esta sociedad hay que seguir ciertas reglas para que te acepten.

Hay reglas sociales que nunca he entendido


En este espacio te voy a compartir un poco más de mí, compartiéndote aquellas reglas sociales con las cuales yo no comulgo. 

“Tener muchos trabajos en tu CV se ve mal”
Cuando yo me gradué de la carrera de Ciencias de la Comunicación, tenía muchas áreas que sentía que tenía que explorar. Quería descartarlas para no arrepentirme de elegir “esto” cuando lo que en verdad quería era “esto otro”. Durante los siguientes 7 años volé de una empresa a otra probando diferentes puestos. Siempre dentro de la línea de la escritura y la comunicación, pero necesitaba vivir distintos ambientes y proyectos para estar segura de que eso era lo que yo quería. En esta época recuerdo una frase que me llegaron a decir en muchas ocasiones: “Tener muchos trabajos en tu CV se ve mal”. 

¿Entonces es mejor trabajar en algo que no me guste para verme bien? 

Agradezco enormemente que esto ha ido cambiando para las generaciones nuevas. Hoy en día es mucho más valioso contar con gente que trabaje feliz. 
“Vivir sola antes de casarte se ve mal”
Yo siempre lo tuve claro, no quería pasar de vivir con mis papás a vivir en pareja. Mucho menos tomando en cuenta que mi objetivo de vida como mujer no era casarme. Yo quería vivirme, disfrutarme, saber valerme por mí misma y aprender aquellas cosas que los adultos saben hacer por sí solos como poner ropa a lavar, cocinarme o pagarme todas mis cosas. Respeto a quienes así lo vivieron o lo van a vivir, pero esto simplemente no era para mí. 

Para este momento debes de haberte dado cuenta de que en cierta parte soy un alma bastante libre. ¡Me gusta! El “deber ser” solo aplica para mí en ciertas cosas y esta, definitivamente, no era una de ellas.

¿Me criticaron? ¡Por supuesto! Las amigas de mi mamá pensaron que algo malo había pasado e incluso comentaron que eso no era “de una mujer de bien”. Sin ir más lejos, mi mamá, quien en muchas cosas es bastante liberal, reaccionó drásticamente. Y, aquí entre nos, puedo decirte que pasó un año sin casi poderme ver. Al final, ella sentía que yo la estaba abandonando. Aunque no fue así.

Sin embargo, vivir sola es una de las experiencias MÁS ENRIQUECEDORAS que me he dado la oportunidad de vivir. Hoy en día admiro que pude, que me atreví y que lo logré. ¿Lo recomiendo? Ampliamente. Y sé, que en el fondo, mucha más gente querría vivirlo.

Así que si hoy, tú que me lees eres mamá o papá y tu hijo o hija pusieron esta posibilidad sobre la mesa, te invito a que les des la oportunidad. ¿Vivir solo(a) sin casarse se ve mal? ¡Da igual! Cada quien que viva su vida. 

En mi caso, ser feliz, crecer y ser autosuficiente era mi aliciente principal. 
“Vivir en pareja antes de casarte se ve mal”
Si tomar la decisión de irme a vivir sola fue algo “atrevido” para una sociedad conservadora, vivir con mi pareja fue algo aún más controversial. Sin embargo, y por fortuna, esto también está cambiando. 

¿Por qué defiendo esta posibilidad? Porque te permite conocerte con tu pareja, conocer mejor a la persona con la cual estás decidiendo compartir tu vida y darte cuenta, antes de dar cualquier otro paso, si son, o no, compatibles.

Si lo vemos desde una perspectiva fría, sí, es una manera más rápida de ahorrarte un mal rato. Pero de manera realista, lo cual me encanta, si te das el tiempo suficiente vives cosas maravillosas y también descubres si ambos están de verdad dispuestos a acompañarse ante buenas y no tan buenas.
En resumen, las reglas sociales están cambiando y no todos estamos hechos para encajar con un “está bien” o “está mal”. Porque si algo me queda claro es que, mientras no le hagas daño a nadie y sigas lo que te dicta tu corazón, ¡ahí es!
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